Hablábamos en el artículo anterior de que la estrategia de algunos países parecía pasar pro atender a los enfermos pero no contabilizarlos, de modo que se mantuviese el sistema de salud pero se minimizase el efecto sobre la economía.
Quisiera hoy entrar a mostrarlo,q ue no demostrarlo, con una particularidad: Rusia.
En estos momentos, Rusia ha reportado 438 casos de coronavirus, y 1 sólo 1 fallecido.
Por su parte, Estonia ha reportado 352 casos y ningún fallecido.
Letonia ha reportado 180 contagiados y ningún fallecido.
Lituania ha reportado 179 infectados y 1 fallecido.
Como veis, entre los tres países bálticos suman 711 casos y 1 fallecido. O sea, mucho más casos que toda la Federación Rusa, que tiene cientos de millones de habitantes y una frontera interminable con China, además de con los tres mencionados países bálticos.
La verdad, a día de hoy, no sólo depende de lo que digan las autoridades del país, sino de lo que indique el entorno.
Y el entorno, en este caso, señala que las autoridades rusas están haciendo algo raro.
Pero sigamos viendo el entorno. ¿Qué pasa con Ucrania? 73 casos. Y eso, mientras mantiene frontera con Rumanía (576), Moldavia (109) y Polonia (749).
por lo que parece, lo más determinante a la hora de detectar contagios son las normas informativas y la capacidad de realizar análisis.
Porque las fronteras impermeables no existen, y menos para los virus.
No digo que mientan: sólo que la verdad parece señalar en otra dirección.
Atender pero no contar. La gran estrategia
Me ha dado por analizar un poco los datos de la expansión del coronavirus, y entre lo que leo en diversos medios, lo que me cuentan personas que están en distintos países, y mi natural desconfianza, creo sentirme justificado para dar crédito al que me dijo que la mejor estrategia es ATENDER PERO NO CONTAR.
¿De verdad nos creemos que Japón se ha detenido en 1000 casos, con un incremento diario rídículo?
¿De verdad creemos que, sin medidas de ningún tipo, la curva de reino Unido se ha aplanado tanto?
¿De verdad creemos que Rusia e India no tienen casi casos?
¿Y qué puñetas pasa con Alemania, que reduce el incremento de casos sin aislamiento y casi no tiene muertos?
Pues que la idea es atender a todo el que se pueda, pero no contarlo, toda vez que el mayor daño viene del dato, no del enfermo.
Eso hay que entenderlo: Mientras la población no se había concienciado del peligro, había que publicar datos abultados, para hacer que el tema se tomase lo bastante en serio. Pero una vez que la gente se lo ha tomado en serio, ¿cual es el efecto de publicar datos gruesos? Dañar la economía y hacer que la prensa internacional te estigmatice, magnificando el problema y agravando los daños económicos.
A partir de cierto punto, pues, la estrategia óptima es atender a la gente lo mejor que se pueda y minimizar unos datos que, bien cocinados, son imposibles de comprobar.
Eso es lo que creo que están haciendo algunos países para colocar a su población la píldora de que haya unos cuantos muertos a cambio de no detener su economía: poner los remedios que buenamente pueden y reducir cifras, para levantar cuanto antes las medidas, mientras otros cargan con el estigma.
En las próximas semanas veremos lo que pasa en Holanda, Alemania, Reino Unido, etc. Pero el caso de Francia es uno de los más curiosos. Os sugiero que sigáis los datos franceses, porque de ahí viene precisamente la idea.
Francia dice que la curva se aplana porque sí, y es imposible confiar en el dato sin sospechar que, simplemente, han cambiado de política.
Cada cual minimiza el daño como puede. Y lo siento, amigos, pero mentir siempre fue una opción. En geopolítica, la primera, seguramente.
¿De verdad nos creemos que Japón se ha detenido en 1000 casos, con un incremento diario rídículo?
¿De verdad creemos que, sin medidas de ningún tipo, la curva de reino Unido se ha aplanado tanto?
¿De verdad creemos que Rusia e India no tienen casi casos?
¿Y qué puñetas pasa con Alemania, que reduce el incremento de casos sin aislamiento y casi no tiene muertos?
Pues que la idea es atender a todo el que se pueda, pero no contarlo, toda vez que el mayor daño viene del dato, no del enfermo.
Eso hay que entenderlo: Mientras la población no se había concienciado del peligro, había que publicar datos abultados, para hacer que el tema se tomase lo bastante en serio. Pero una vez que la gente se lo ha tomado en serio, ¿cual es el efecto de publicar datos gruesos? Dañar la economía y hacer que la prensa internacional te estigmatice, magnificando el problema y agravando los daños económicos.
A partir de cierto punto, pues, la estrategia óptima es atender a la gente lo mejor que se pueda y minimizar unos datos que, bien cocinados, son imposibles de comprobar.
Eso es lo que creo que están haciendo algunos países para colocar a su población la píldora de que haya unos cuantos muertos a cambio de no detener su economía: poner los remedios que buenamente pueden y reducir cifras, para levantar cuanto antes las medidas, mientras otros cargan con el estigma.
En las próximas semanas veremos lo que pasa en Holanda, Alemania, Reino Unido, etc. Pero el caso de Francia es uno de los más curiosos. Os sugiero que sigáis los datos franceses, porque de ahí viene precisamente la idea.
Francia dice que la curva se aplana porque sí, y es imposible confiar en el dato sin sospechar que, simplemente, han cambiado de política.
Cada cual minimiza el daño como puede. Y lo siento, amigos, pero mentir siempre fue una opción. En geopolítica, la primera, seguramente.
Coronavirus: ante qué clase de putada estamos
Me considero un absoluto enemigo de los alarmismos, y me he pasado muchos años condenando las noticias basadas en la doctrina del shock, dirigidas a controlar a la población mediante el miedo. Sin embargo, en este caso, con la aparición y extensión del nuevo coronavirus, creo que todos, en distinta medida, estamos dejando de lado la componente "magnitud" de la tormenta que se está fraguando.
Voy a tratar de poner las piezas sobre el mapa, a ver si soy capaz de mostrar una posición global legible.
1. Se están dando casos en el hemisferio Sur. Allí están en verano, por lo que nuestra esperanza de que le virus desaparezca con la llegada del buen tiempo es un simple ejercicio de voluntarismo. Eso no va a pasar.
2. Hay países que han optado por dar respuesta nula al problema, convencidos de que el daño a su economía sería superior al daño a la salud de su población. Hasta la fecha, India ha confirmado 30 positivos. ¿De verdad? Ojalá sea cierto, pero me parece terriblemente dudoso, y no es el único caso. Indonesia lleva dos casos. Lo que pueda estar pasando el Corea del Norte... Bueno, pues eso...
3. Si el problema sanitario es grave, probad a dibujar sobre un mapa las cadenas de comercio y suministros y veréis lo que puede significar este golpe para la economía mundial. El petróleo ha bajado de precio a una velocidad no vista desde hace treinta años, y lo mismo está sucediendo con otras materias primas. la llegada del coronavirus coincide con una economía global terriblemente debilitada, y unos bancos centrales que han gastado casi toda su munición en políticas monetarias laxas. El movimiento recesivo es inevitable.
4. En el caso de España, el 15% de nuestro PIB depende del turismo. Sí, lo habéis leído bien: el turismo es más importante en nuestra economía que la construcción o el comercio.

Fuente: El país.
Si la economía española ya mostraba signos de atonía, este impacto puede llevarse por delante del orden de un millón de empleos, y hablo de seis meses. Y sólo con que la actividad del sector de reduzca en un tercio, aunque todos pensamos que la reducción puede ser muy superior.
5. A nivel político, no parece que nuestro Gobierno esté preparado en absoluto para tomar las medidas que se precisan. Pero es que ni el nuestro ni casi ninguno. Este asunto merece una entrada parte y posiblemente la escriba, pero la idea se resume en que las autoridades llevan demasiado tiempo enfrascadas en simulación tras simulación, palabrería tras palabrería, dejando que las cosas funcionen solas, o no se arreglen nunca. Y como ese método no funciona esta vez, tampoco saben hacer otra cosa. En resumen: dirigentes ineptos para ciudadanos blanditos.
6. Si alguien decidiera tomarse en serio lo que está pasando, deberían haberse suspendido ya :
-La manifestación del 8M de ayer (es inaudito que se convoque una cosa así, desde quien debería suspenderla, en el momento en el que estamos)
-La liga de fútbol, baloncesto y similares.
-La Semana Santa.
-Las Fallas.
-La Feria de Abril.
-Las clases en todos los centros del enseñanza del país
-Las visitas en los hospitales.
Para empezar....
Pero no se ha suspendido nada, y ni siquiera hay controles en los aeropuertos.
Así las cosas, parece que la resolución que se ha tomado es dejar que la enfermedad se extienda en la esperanza de que su gravedad sea, finalmente, de orden menor.
En el caso de España, supone un gravísimo riesgo para alrededor de tres millones de personas. En otros cinco millones, el riesgo puede ser simplemente grave. Para el resto de la población, el riesgo es entre moderado y bajo.
El mayor riesgo, a mi ver, se centrará en lo económico: un impacto que no tardaremos en percibir en toda su crudeza, porque es imposible saber qué alcance tendrán las cancelaciones de las campañas turísticas y cuándo se recuperará ese sector.
Veremos de qué nos visten el muñeco. Esa es otra.
Voy a tratar de poner las piezas sobre el mapa, a ver si soy capaz de mostrar una posición global legible.
1. Se están dando casos en el hemisferio Sur. Allí están en verano, por lo que nuestra esperanza de que le virus desaparezca con la llegada del buen tiempo es un simple ejercicio de voluntarismo. Eso no va a pasar.
2. Hay países que han optado por dar respuesta nula al problema, convencidos de que el daño a su economía sería superior al daño a la salud de su población. Hasta la fecha, India ha confirmado 30 positivos. ¿De verdad? Ojalá sea cierto, pero me parece terriblemente dudoso, y no es el único caso. Indonesia lleva dos casos. Lo que pueda estar pasando el Corea del Norte... Bueno, pues eso...
3. Si el problema sanitario es grave, probad a dibujar sobre un mapa las cadenas de comercio y suministros y veréis lo que puede significar este golpe para la economía mundial. El petróleo ha bajado de precio a una velocidad no vista desde hace treinta años, y lo mismo está sucediendo con otras materias primas. la llegada del coronavirus coincide con una economía global terriblemente debilitada, y unos bancos centrales que han gastado casi toda su munición en políticas monetarias laxas. El movimiento recesivo es inevitable.
4. En el caso de España, el 15% de nuestro PIB depende del turismo. Sí, lo habéis leído bien: el turismo es más importante en nuestra economía que la construcción o el comercio.

Fuente: El país.
Si la economía española ya mostraba signos de atonía, este impacto puede llevarse por delante del orden de un millón de empleos, y hablo de seis meses. Y sólo con que la actividad del sector de reduzca en un tercio, aunque todos pensamos que la reducción puede ser muy superior.
5. A nivel político, no parece que nuestro Gobierno esté preparado en absoluto para tomar las medidas que se precisan. Pero es que ni el nuestro ni casi ninguno. Este asunto merece una entrada parte y posiblemente la escriba, pero la idea se resume en que las autoridades llevan demasiado tiempo enfrascadas en simulación tras simulación, palabrería tras palabrería, dejando que las cosas funcionen solas, o no se arreglen nunca. Y como ese método no funciona esta vez, tampoco saben hacer otra cosa. En resumen: dirigentes ineptos para ciudadanos blanditos.
6. Si alguien decidiera tomarse en serio lo que está pasando, deberían haberse suspendido ya :
-La manifestación del 8M de ayer (es inaudito que se convoque una cosa así, desde quien debería suspenderla, en el momento en el que estamos)
-La liga de fútbol, baloncesto y similares.
-La Semana Santa.
-Las Fallas.
-La Feria de Abril.
-Las clases en todos los centros del enseñanza del país
-Las visitas en los hospitales.
Para empezar....
Pero no se ha suspendido nada, y ni siquiera hay controles en los aeropuertos.
Así las cosas, parece que la resolución que se ha tomado es dejar que la enfermedad se extienda en la esperanza de que su gravedad sea, finalmente, de orden menor.
En el caso de España, supone un gravísimo riesgo para alrededor de tres millones de personas. En otros cinco millones, el riesgo puede ser simplemente grave. Para el resto de la población, el riesgo es entre moderado y bajo.
El mayor riesgo, a mi ver, se centrará en lo económico: un impacto que no tardaremos en percibir en toda su crudeza, porque es imposible saber qué alcance tendrán las cancelaciones de las campañas turísticas y cuándo se recuperará ese sector.
Veremos de qué nos visten el muñeco. Esa es otra.
Se pueden reducir las emisiones un 80%
¿Por qué no se va a poder?
Hay gente que considera demasiado ambicioso el objetivo del Green New Deal, sobre todo par Europa. Pero son simples agoreros.
Para reducir las emisiones, sobre todo en un ámbito local, o sea, solamente en la Unión Europea, basta sacar las industrias del territorio de la Unión Europea y llevarlas a otro lado.
La economía verde, cuando no es global, se basa en la deslocalización, pro mucho que lo quieran pintar de otro modo. Mientras India, China, Rusia, USA y otros países altamente contaminantes no firmen ningún tratadoo climático, todo lo que se haga en Europa no servirá más que para darles a ellos más margen.
Será divertido cuando nuestras industrias se marchen y los que no firmaron, digan: ¿Lo veis? Las emisiones globales se han mantenido a pesar de que nosotros aumentamos las nuestras. Y será verdad. Y será cierto, porque ellos podrán aprovechar cualquier reducción nuestra para aumentar las suyas y mantener la suma.
Cuando el problema es global, las soluciones locales son injustas y estúpidas. No debería ser necesario, pero hay que poner un ejemplo:
En un edificio de 40 viviendas, hay escasez de agua. Hay tres vecinos, y un bajo comercial, que tienen una rotura en las cañerías y tiran el agua a mansalva. Y la solución que nos dan es que consumamos menos el resto, que nos duchemos una vez cada cuatro días y que no tiremos de la cadena, porque los propietarios con las cañerías rotas son gente muy influyente que no nos permite entrar en sus inmuebles. Y tragamos.
Lo que está pasando con las medidas de la UE contra el cambio climático es eso.
Hay gente que considera demasiado ambicioso el objetivo del Green New Deal, sobre todo par Europa. Pero son simples agoreros.
Para reducir las emisiones, sobre todo en un ámbito local, o sea, solamente en la Unión Europea, basta sacar las industrias del territorio de la Unión Europea y llevarlas a otro lado.
La economía verde, cuando no es global, se basa en la deslocalización, pro mucho que lo quieran pintar de otro modo. Mientras India, China, Rusia, USA y otros países altamente contaminantes no firmen ningún tratadoo climático, todo lo que se haga en Europa no servirá más que para darles a ellos más margen.
Será divertido cuando nuestras industrias se marchen y los que no firmaron, digan: ¿Lo veis? Las emisiones globales se han mantenido a pesar de que nosotros aumentamos las nuestras. Y será verdad. Y será cierto, porque ellos podrán aprovechar cualquier reducción nuestra para aumentar las suyas y mantener la suma.
Cuando el problema es global, las soluciones locales son injustas y estúpidas. No debería ser necesario, pero hay que poner un ejemplo:
En un edificio de 40 viviendas, hay escasez de agua. Hay tres vecinos, y un bajo comercial, que tienen una rotura en las cañerías y tiran el agua a mansalva. Y la solución que nos dan es que consumamos menos el resto, que nos duchemos una vez cada cuatro días y que no tiremos de la cadena, porque los propietarios con las cañerías rotas son gente muy influyente que no nos permite entrar en sus inmuebles. Y tragamos.
Lo que está pasando con las medidas de la UE contra el cambio climático es eso.
La gran mentira: los trabajos que la gente de aquí no quiere hacer
Algunos
tópicos, además de tópicos son falsos y hay que atajarlos de raíz. Es mentira
que existan trabajos que las personas de aquí no quieran hacer y que por eso
tengan que venir a ocuparlos los inmigrantes. Es falso. Lo que no quieren hacer
los trabajadores locales es esos trabajos a ESE PRECIO.
A
los que se les llena la boca hablando de libertad de mercado y capitalismo se
les olvida que, por alguna razón, hay trabajos que tienen poca demanda, ya sea
por su dureza, por su repetitividad o por su naturaleza desagradable. Y en
lugar de aumentar el precio, que sería lo lógico y lo que dicen los sacerdotes
de la oferta y la demanda, atraen artificialmente oferta de mano de obra para
que los trabajos se cubran sin aumentar los salarios.
El
mecanismo es simple: si para un empleo cualquiera baja la oferta de mano de
obra, debería subir su precio. Pero en vez de eso se traen esclavos para que la
oferta de mano de obra se mantenga y los precios no varíen, o bajen aún más.
Y
con tal de no subir los salarios para adecuar el precio de la mano de obra a la
oferta, se ha hecho cualquier cosa: abrir las fronteras, cargar masas humanas a
los gastos sociales, demonizar a la clase trabajadora llamando vagos a los que
no aceptan esas condiciones, y hasta apelar a la sensiblería, la lágrima fácil
y la solidaridad mundial, con fotos de gente caminando en la nieve y niños
ahogados en el mar. Pero el hecho es invariable: no existen trabajos que la
gente de aquí no quiera hacer, siempre que el salario sea adecuado a las
condiciones de ese trabajo.
Y
esta dinámica, ya lo veréis, se repetirá en el futuro: los trabajadores de la
industria se van a ir cayendo del mercado como fruta madura, víctimas de la
automatización, y tendrán que buscar trabajo en sectores inferiores, hoy
ocupados por inmigrantes. Y ahí surgirá, ya está surgiendo, la gran tensión: si
los foráneos ocupen esos puestos, los autóctonos no tendrán a dónde ir cuando
el árbol se sacuda. Por eso, a medida que la robotización avance, habrá más
voces que pidan cierre de fronteras, para que los que caen de la industria
puedan hacerse camareros, por ejemplo. Y esa tensión, hasta la fecha, la está
explotando la extrema derecha, porque la izquierda se ha empeñado en ofrecer
moralina a los trabajadores en vez de soluciones a sus problemas. Eso y no otra
cosa es pedir una renta universal en vez de salarios dignos.
Mientras
tanto, seguimos instalados en la mentira de que hay montones de trabajos que
los trabajadores de los países prósperos no quieren realizar.
Y
es falso. Es injusto. Es vergonzoso.
El miedo que los alemanes se dan a sí mismos (una estafa con gracia)
No me extraña nada que Donald Trump haya dicho que no piensa mover un dedo ni gastar un dolar más en defender a los europeos. La idea de que los alemanes tienen bases americanas en su territorio porque no son capaces de defenderse a sí mismos le resulta absolutamente ridícula al nuevo presidente americano, y le resultaría igualmente risible a cualquiera que se parase dos minutos a pensarla.
¿Que los alemanes no pueden defenderse a sí mismos? Pues menos mal... Porque cada vez que abro un libro de historia tengo la impresión de que, cuando les da por ahí, tienen capacidad de sobra para montar unas fuerzas armadas bastante inquietantes, por decirlo suavemente.
Los americanos, por supuesto, no han sido ni filántropos ni altruistas al desplegar sus bases por el mundo, pero hay que reconocerles el derecho a dejar de ser el gendarme del mundo cuando mejor les parezca, o cuando sus intereses vayan pro otro lado.
Y entonces los europeos, u muy particularmente los alemanes, no pueden quejarse de desprotección ni poner el grito en el cielo por tener que hacerse cargo, por una vez, de sus propios gastos de defensa.
El caso de Alemania es particularmente sangrante. Desde la guerra fría de los años cincuenta, cuando el resto de potencias europeas se gastaba verdaderas fortunas en armamento, ¿qué se gastaban ellos? Poco o nada. Los gastos de defensa alemanes, vistos históricamente, son una fracción ridícula de lo que sus vecinos empleaban en la misma partida. Y todo porque decían que, tras su experiencia histórica, el militarismo les daba mucho miedo, que asustaban a sus vecinos, y que cada vez que un europeo veía un tanque alemán, aunque fuese en unas maniobras, se encerraba en el sótano de su casa.
Así las cosas, y revisando los gastos de defensa de los distintos países europeos, nos encontramos con que Alemania ha recibido una enorme subvención, acumulativa además, a costa de decir que siempre son los malos de las películas.
Nadie le había sacado tanto rendimiento a su vieja mala leche. Si acaso, lso japoneses, pero esa es otra historia y la dejamos para otro día.
No es de extrañar que los americanos se cabreen.
¿Que los alemanes no pueden defenderse a sí mismos? Pues menos mal... Porque cada vez que abro un libro de historia tengo la impresión de que, cuando les da por ahí, tienen capacidad de sobra para montar unas fuerzas armadas bastante inquietantes, por decirlo suavemente.
Los americanos, por supuesto, no han sido ni filántropos ni altruistas al desplegar sus bases por el mundo, pero hay que reconocerles el derecho a dejar de ser el gendarme del mundo cuando mejor les parezca, o cuando sus intereses vayan pro otro lado.
Y entonces los europeos, u muy particularmente los alemanes, no pueden quejarse de desprotección ni poner el grito en el cielo por tener que hacerse cargo, por una vez, de sus propios gastos de defensa.
El caso de Alemania es particularmente sangrante. Desde la guerra fría de los años cincuenta, cuando el resto de potencias europeas se gastaba verdaderas fortunas en armamento, ¿qué se gastaban ellos? Poco o nada. Los gastos de defensa alemanes, vistos históricamente, son una fracción ridícula de lo que sus vecinos empleaban en la misma partida. Y todo porque decían que, tras su experiencia histórica, el militarismo les daba mucho miedo, que asustaban a sus vecinos, y que cada vez que un europeo veía un tanque alemán, aunque fuese en unas maniobras, se encerraba en el sótano de su casa.
Así las cosas, y revisando los gastos de defensa de los distintos países europeos, nos encontramos con que Alemania ha recibido una enorme subvención, acumulativa además, a costa de decir que siempre son los malos de las películas.
Nadie le había sacado tanto rendimiento a su vieja mala leche. Si acaso, lso japoneses, pero esa es otra historia y la dejamos para otro día.
No es de extrañar que los americanos se cabreen.
El Erasmus penal, una idea curiosa
No sé hasta qué punto me lo contaron en serio o se trataba de la extensión de una charla de bar entre políticos, pero hace poco me ha llegado una idea que, cuando menos, me pareció curiosa y me apetece compartir: se trata del Erasmus penal.
La idea fundamental es que, para algunos tipos de delitos, sobre todo los de menores y algunos en los que la reincidencia es muy elevada, parece demostrado que nuestro sistema penitenciario no rehabilita a los delincuentes, sino que parece atraerlos con un extraño magnetismo de regreso a la cárcel, con delitos cada vez más graves y condenadas cada vez más largas.
Así las cosas, algunos educadores empìezan a proponer que se intenten formar acuerdos con aquellos países donde su sistema penitenciario ofrezca mejores resultados en este sentido, de modo que los sentenciados cumplan sus penas en lugares que demostradamente ayuden a que se reinserten en la sociedad y abandonen las conductas antisociales.
Hasta aquí, la verdad es que suena muy bien. La cuestión es que cuando preguntas por los detalles, resulta que no se trata de enviar a las bandas juveniles de latinos a Finlandia, para que sus magníficos profesores los devuelvan a la senda del respeto, sino más bien a Siberia, a las peores cárceles norteamericanas o a Thailandia, que son los tres sistemas penitenciarios con menor índice de reincidencia, una vez que se han abandonado las instalaciones carcelarias o de reeducación. El encaje legal del asunto seguramente es complicado, aunque no imposible, pero de lo que no cabe duda es de que estos países estarían encantados de rentabilizar su inversión penitenciaria, alquilando plazas en sus instituciones "de reeducación".
La verdad es que no sé si funcionaría, aunque tengo la vaga sospecha de que en muchos casos, sobre todo en el de los menores de edad, que se sienten completamente impunes, podría ser un poderoso incentivo para no recaer, después del tercer o cuarto delito. Una temportada en según qué sitios puede ampliar mucho los horizontes de cualquiera, a la vez que delimita con claridad el significado de la palabra "escarmiento", otra de las finalidades reconocidas de cualquier código penal.
No obstante, lo que más me ha gustado ha sido el nombre: Erasmus Penal. Hay que joderse. la neolengua no tiene límites.
La idea fundamental es que, para algunos tipos de delitos, sobre todo los de menores y algunos en los que la reincidencia es muy elevada, parece demostrado que nuestro sistema penitenciario no rehabilita a los delincuentes, sino que parece atraerlos con un extraño magnetismo de regreso a la cárcel, con delitos cada vez más graves y condenadas cada vez más largas.
Así las cosas, algunos educadores empìezan a proponer que se intenten formar acuerdos con aquellos países donde su sistema penitenciario ofrezca mejores resultados en este sentido, de modo que los sentenciados cumplan sus penas en lugares que demostradamente ayuden a que se reinserten en la sociedad y abandonen las conductas antisociales.
Hasta aquí, la verdad es que suena muy bien. La cuestión es que cuando preguntas por los detalles, resulta que no se trata de enviar a las bandas juveniles de latinos a Finlandia, para que sus magníficos profesores los devuelvan a la senda del respeto, sino más bien a Siberia, a las peores cárceles norteamericanas o a Thailandia, que son los tres sistemas penitenciarios con menor índice de reincidencia, una vez que se han abandonado las instalaciones carcelarias o de reeducación. El encaje legal del asunto seguramente es complicado, aunque no imposible, pero de lo que no cabe duda es de que estos países estarían encantados de rentabilizar su inversión penitenciaria, alquilando plazas en sus instituciones "de reeducación".
La verdad es que no sé si funcionaría, aunque tengo la vaga sospecha de que en muchos casos, sobre todo en el de los menores de edad, que se sienten completamente impunes, podría ser un poderoso incentivo para no recaer, después del tercer o cuarto delito. Una temportada en según qué sitios puede ampliar mucho los horizontes de cualquiera, a la vez que delimita con claridad el significado de la palabra "escarmiento", otra de las finalidades reconocidas de cualquier código penal.
No obstante, lo que más me ha gustado ha sido el nombre: Erasmus Penal. Hay que joderse. la neolengua no tiene límites.
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