Pronóstico: la letalidad del coronavirus está en torno al 1,4%

Como cada cual tiene sus criterios y, hasta ahora, nadie puede demostrarlos de manera fehaciente, voy realizar mi pronóstico y a explicar en qué se basa.

A mi entender, la letalidad del coronavirus está en torno al 1,4% siempre que se preste atención sanitaria adecuada a los infectados. Esa cifra es importante para todo tipo de cálculos, desde predecir el número total de víctimas hasta calcular,d e manera aproximada, la parte de la población que ya se ha infectado infiriéndola del número de víctimas mortales registradas.

¿Y de dónde saco este número, si no hay manera de saber la cifra total de infectados? Pues de un entorno aislado.

El crucero Diamond Princess, con base en Yokohama, llevaba a bordo más de 3000 personas. Cuando se desató el brote, y durante la curantena, se hizo análisis a todo el mundo. Creo que es el único caso en que se ha hecho un análisis a toda una población. 

Tenemos por tanto, que la población analizada fue el 100%. De esta población 720 personas, entre pasajeros y tripulantes, dieron positivo. De ellos han fallecido 10, se han curado a fecha de hoy 603 y siguen enfermos 99, de los cuales 15 se encuentran en estado crítico.

Tenemos por tanto, una letalidad mínima del 1,4 %, con la esperanza de que no fallezca ninguno más de los que aún luchan contra la enfermedad. Si así fuese, esta cifra podría aumentar algo, pero no es previsible que mucho, dada la calidad de la atención que reciben.
Por supuesto, esta cifra es sólo extrapolable a otros países y situaciones bajo supuestos muy determinados: que la atención sea de una calidad similar, y que el grupo demográfico sea parecido en distribución de edades, etc.

En ese sentido, me gustaría hacer unas puntualizaciones, unas más optimistas y otras menos:

-En los cruceros hay un porcentaje mayor de personas de edad y menor de niños y jóvenes que en el mundo normal. Esto es bueno.
-En los cruceros hay un número menor de enfermos crónicos y con patologías graves que en una población normal. Esto es malo.
-En los cruceros, y máxime en este caso, que fue tan sonado, la calidad de la asistencia, recibida de un país como Japón. la supongo superior a la que va a recibir un enfermo estándar. Esto es malo.
- La tripulación y pasajeros del Princess Diamond fueron infectados por la primera cepa, que suele ser más virulenta. Es de esperar que las sucesivas infecciones sean menos letales. Esto es bueno.

Con todo lo dicho, y todas las reservas, mi pronóstico de letalidad para el coronavirus se sitúa en una horquilla entre el 1,4% y el 1,8% 

La media, situada en el 1,6%, daría para España, con las actuales cifras de fallecidos (8464) una cifra de alrededor de los 530.000 infectados.

Esta es mi conclusión, seguramente errada. Pero aquí queda, por escrito.

Cuando desaparecen noticias

Puede que se trate simplemente de un error, de una necesidad de corrección, o de que hay alguien por ahí diciéndole a los periódicos que, según qué cosas, no deberían circular en estos momentos.

Pero cuando desaparecen artículos, por instinto, me preocupo.
Así lucía hoy, 28 de marzo, la Portada del diario EL MUNDO, a las 7:00.
Curioso, como poco...


Estonia, Letonia y Lituania suman mas casos que Rusia

Hablábamos en el artículo anterior de que la estrategia de algunos países parecía pasar pro atender a los enfermos pero no contabilizarlos, de modo que se mantuviese el sistema de salud pero se minimizase el efecto sobre la economía.
Quisiera hoy entrar a mostrarlo,q ue no demostrarlo, con una particularidad: Rusia.

En estos momentos, Rusia ha reportado 438 casos de coronavirus, y 1 sólo 1 fallecido.

Por su parte, Estonia ha reportado 352 casos y ningún fallecido.
Letonia ha reportado 180 contagiados y ningún fallecido.
Lituania ha reportado 179 infectados y 1 fallecido.

Como veis, entre los tres países bálticos suman 711 casos y 1 fallecido. O sea, mucho más casos que toda la Federación Rusa, que tiene cientos de millones de habitantes y una frontera interminable con China, además de con los tres mencionados países bálticos.

La verdad, a día de hoy, no sólo depende de lo que digan las autoridades del país, sino de lo que indique el entorno. 

Y el entorno, en este caso, señala que las autoridades rusas están haciendo algo raro.

Pero sigamos viendo el entorno. ¿Qué pasa con Ucrania? 73 casos. Y eso, mientras mantiene frontera con Rumanía (576), Moldavia (109) y Polonia (749).
por lo que parece, lo más determinante a la hora de detectar contagios son las normas informativas y la capacidad de realizar análisis.


Porque las fronteras impermeables no existen, y menos para los virus.

No digo que mientan: sólo que la verdad parece señalar en otra dirección.

Atender pero no contar. La gran estrategia

Me ha dado por analizar un poco los datos de la expansión del coronavirus, y entre lo que leo en diversos medios, lo que me cuentan personas que están en distintos países, y mi natural desconfianza, creo sentirme justificado para dar crédito al que me dijo que la mejor estrategia es ATENDER PERO NO CONTAR.

¿De verdad nos creemos que Japón se ha detenido en 1000 casos, con un incremento diario rídículo?
¿De verdad creemos que, sin medidas de ningún tipo, la curva de reino Unido se ha aplanado tanto?

¿De verdad creemos que Rusia e India no tienen casi casos?
¿Y qué puñetas pasa con Alemania, que reduce el incremento de casos sin aislamiento y casi no tiene muertos? 

Pues que la idea es atender a todo el que se pueda, pero no contarlo, toda vez que el mayor daño viene del dato, no del enfermo.
Eso hay que entenderlo: Mientras la población no se había concienciado del peligro, había que publicar datos abultados, para hacer que el tema se tomase lo bastante en serio. Pero una vez que la gente se lo ha tomado en serio, ¿cual es el efecto de publicar datos gruesos? Dañar la economía y hacer que la prensa internacional te estigmatice, magnificando el problema y agravando los daños económicos.

A partir de cierto punto, pues, la estrategia óptima es atender a la gente lo mejor que se pueda y minimizar unos datos que, bien cocinados, son imposibles de comprobar.

Eso es lo que creo que están haciendo algunos países para colocar a su población la píldora de que haya unos cuantos muertos a cambio de no detener su economía: poner los remedios que buenamente pueden y reducir cifras, para levantar cuanto antes las medidas, mientras otros cargan con el estigma. 

En las próximas semanas veremos lo que pasa en Holanda, Alemania, Reino Unido, etc. Pero el caso de Francia es uno de los más curiosos. Os sugiero que sigáis los datos franceses, porque de ahí viene precisamente la idea.

Francia dice que la curva se aplana porque sí, y es imposible confiar en el dato sin sospechar que, simplemente, han cambiado de política.

Cada cual minimiza el daño como puede. Y lo siento, amigos, pero mentir siempre fue una opción. En geopolítica, la primera, seguramente.

Coronavirus: ante qué clase de putada estamos

Me considero un absoluto enemigo de los alarmismos, y me he pasado muchos años condenando las noticias basadas en la doctrina del shock, dirigidas a controlar a la población mediante el miedo. Sin embargo, en este caso, con la aparición y extensión del nuevo coronavirus, creo que todos, en distinta medida, estamos dejando de lado la componente "magnitud" de la tormenta que se está fraguando.
Voy a tratar de poner las piezas sobre el mapa, a ver si soy capaz de mostrar una posición global legible.

1. Se están dando casos en el hemisferio Sur. Allí están en verano, por lo que nuestra esperanza de que le virus desaparezca con la llegada del buen tiempo es un simple ejercicio de voluntarismo. Eso no va a pasar.

2. Hay países que han optado por dar  respuesta nula al problema, convencidos de que el daño a su economía sería superior al daño a la salud de su población. Hasta la fecha, India ha confirmado 30 positivos. ¿De verdad? Ojalá sea cierto, pero me parece terriblemente dudoso, y no es el único caso. Indonesia lleva dos casos. Lo que pueda estar pasando el Corea del Norte... Bueno, pues eso...

3. Si el problema sanitario es grave, probad a dibujar sobre un mapa las cadenas de comercio y suministros y veréis lo que puede significar este golpe para la economía mundial. El petróleo ha bajado de precio a una velocidad no vista desde hace treinta años, y lo mismo está sucediendo con otras materias primas. la llegada del coronavirus coincide con una economía global terriblemente debilitada, y unos bancos centrales que han gastado casi toda su munición en políticas monetarias laxas. El movimiento recesivo es inevitable.

4. En el caso de España, el 15% de nuestro PIB depende del turismo. Sí, lo habéis leído bien: el turismo es más importante en nuestra economía que la construcción o el comercio.

PIB
Fuente: El país.

Si la economía española ya mostraba signos de atonía, este impacto puede llevarse por delante del orden de un millón de empleos, y hablo de seis meses. Y sólo con que la actividad del sector de reduzca en un tercio, aunque todos pensamos que la reducción puede ser muy superior.

5. A nivel político, no parece que nuestro Gobierno esté preparado en absoluto para tomar las medidas que se precisan. Pero es que ni el nuestro ni casi ninguno. Este asunto merece una entrada parte y posiblemente la escriba, pero la idea se resume en que las autoridades llevan demasiado tiempo enfrascadas en simulación tras simulación, palabrería tras palabrería, dejando que las cosas funcionen solas, o no se arreglen nunca. Y como ese método no funciona esta vez, tampoco saben hacer otra cosa. En resumen: dirigentes ineptos para ciudadanos blanditos.

6. Si alguien decidiera tomarse en serio lo que está pasando, deberían haberse suspendido ya :
 -La manifestación del 8M de ayer (es inaudito que se convoque una cosa así, desde quien debería suspenderla, en el momento en el que estamos)
-La liga de fútbol, baloncesto y similares.
-La Semana Santa.
-Las Fallas.
-La Feria de Abril.
-Las clases en todos los centros del enseñanza del país
-Las visitas en los hospitales.

Para empezar....

Pero no se ha suspendido nada, y ni siquiera hay controles en los aeropuertos.
Así las cosas, parece que la resolución que se ha tomado es dejar que la enfermedad se extienda en la esperanza de que su gravedad sea, finalmente, de orden menor.
En el caso de España, supone un gravísimo riesgo para alrededor de tres millones de personas. En otros cinco millones, el riesgo puede ser simplemente grave. Para el resto de la población, el riesgo es entre moderado y bajo.

El mayor riesgo, a mi ver, se centrará en lo económico: un impacto que no tardaremos en percibir en toda su crudeza, porque es imposible saber qué alcance tendrán las cancelaciones de las campañas turísticas y cuándo se recuperará ese sector.

Veremos de qué nos visten el muñeco. Esa es otra.

Se pueden reducir las emisiones un 80%

¿Por qué no se va a poder? 

Hay gente que considera demasiado ambicioso el objetivo del Green New Deal, sobre todo par Europa. Pero son simples agoreros.

Para reducir las emisiones, sobre todo en un ámbito local, o sea, solamente en la Unión Europea, basta sacar las industrias del territorio de la Unión Europea y llevarlas a otro lado. 

La economía verde, cuando no es global, se basa en la deslocalización, pro mucho que lo quieran pintar de otro modo. Mientras India, China, Rusia, USA y otros países altamente contaminantes no firmen ningún tratadoo climático, todo lo que se haga en Europa no servirá más que para darles a ellos más margen.

Será divertido cuando nuestras industrias se marchen y los que no firmaron, digan: ¿Lo veis? Las emisiones globales se han mantenido a pesar de que nosotros aumentamos las nuestras. Y será verdad. Y será cierto, porque ellos podrán aprovechar cualquier reducción nuestra para aumentar las suyas y mantener la suma.

Cuando el problema es global, las soluciones locales son injustas y estúpidas. No debería ser necesario, pero hay que poner un ejemplo:
En un edificio de 40 viviendas, hay escasez de agua. Hay tres vecinos, y un bajo comercial, que tienen una rotura en las cañerías y tiran el agua a mansalva. Y la solución que nos dan es que consumamos menos el resto, que nos duchemos una vez cada cuatro días y que no tiremos de la cadena, porque los propietarios con las cañerías rotas son gente muy influyente que no nos permite entrar en sus inmuebles. Y tragamos.
Lo que está pasando con las medidas de la UE contra el cambio climático es eso.

La gran mentira: los trabajos que la gente de aquí no quiere hacer

Algunos tópicos, además de tópicos son falsos y hay que atajarlos de raíz. Es mentira que existan trabajos que las personas de aquí no quieran hacer y que por eso tengan que venir a ocuparlos los inmigrantes. Es falso. Lo que no quieren hacer los trabajadores locales es esos trabajos a ESE PRECIO.

A los que se les llena la boca hablando de libertad de mercado y capitalismo se les olvida que, por alguna razón, hay trabajos que tienen poca demanda, ya sea por su dureza, por su repetitividad o por su naturaleza desagradable. Y en lugar de aumentar el precio, que sería lo lógico y lo que dicen los sacerdotes de la oferta y la demanda, atraen artificialmente oferta de mano de obra para que los trabajos se cubran sin aumentar los salarios.

El mecanismo es simple: si para un empleo cualquiera baja la oferta de mano de obra, debería subir su precio. Pero en vez de eso se traen esclavos para que la oferta de mano de obra se mantenga y los precios no varíen, o bajen aún más.

Y con tal de no subir los salarios para adecuar el precio de la mano de obra a la oferta, se ha hecho cualquier cosa: abrir las fronteras, cargar masas humanas a los gastos sociales, demonizar a la clase trabajadora llamando vagos a los que no aceptan esas condiciones, y hasta apelar a la sensiblería, la lágrima fácil y la solidaridad mundial, con fotos de gente caminando en la nieve y niños ahogados en el mar. Pero el hecho es invariable: no existen trabajos que la gente de aquí no quiera hacer, siempre que el salario sea adecuado a las condiciones de ese trabajo.

Y esta dinámica, ya lo veréis, se repetirá en el futuro: los trabajadores de la industria se van a ir cayendo del mercado como fruta madura, víctimas de la automatización, y tendrán que buscar trabajo en sectores inferiores, hoy ocupados por inmigrantes. Y ahí surgirá, ya está surgiendo, la gran tensión: si los foráneos ocupen esos puestos, los autóctonos no tendrán a dónde ir cuando el árbol se sacuda. Por eso, a medida que la robotización avance, habrá más voces que pidan cierre de fronteras, para que los que caen de la industria puedan hacerse camareros, por ejemplo. Y esa tensión, hasta la fecha, la está explotando la extrema derecha, porque la izquierda se ha empeñado en ofrecer moralina a los trabajadores en vez de soluciones a sus problemas. Eso y no otra cosa es pedir una renta universal en vez de salarios dignos.

Mientras tanto, seguimos instalados en la mentira de que hay montones de trabajos que los trabajadores de los países prósperos no quieren realizar. 

Y es falso. Es injusto. Es vergonzoso.